20 noviembre 2007

La lengua de Hitler (y de Goethe)

Camino de su muerte en un campo de concentración, un personaje de Vida y destino piensa, “La lengua de Goethe sonaba horrible en medio de la noche en las estacionnes rusas”.

Durante varios años estudié alemán, un idioma que adoro. Para mí es mucho más interesante que el inglés y, aquí viene las discusiones, suena mejor que el inmerecidamente afamado francés. Es más interesante que la lingua franca actual por el sencillo motivo de que el alemán es un idioma más complejo en su sintaxis y preciso en su léxico; si bien cuesta más aprenderlo, la satisfacción al pronunciar una frase o leer un texto es mayor que hacerlo en inglés.

Y la razón de que a mí me suene mejor que el francés es una simple cuestión de gustos (o de genes). Hay una teoría que viene a decir que, en temas de idiomas, hay gente “del sur” y gente “del norte” (seguramente existirán términos más científicos). Es decir, que hay quienes prefieren el francés, italiano o catalán (y tienen facilidad para aprenderlos), y quienes se decantan por el inglés y el alemán (y a veces el ruso). Esto es muy faci lde comprobar en cualquier Escuela de Idiomas. Yo soy “del norte”.

Fuera del campo de los interesados en las lenguas extranjeras (es decir, el grueso de la población), existe la impresión de que el alemán es un idioma feo y rudo. Los comentarios usuales son del tipo “parece que están insultando”, “las palabras son como gritos y órdenes”.

Siempre he pensado que la culpa de esta impresión, para mí erróna, la tiene el nazismo (y, en menor medida, Hollywood). A un nivel superficial, la asocación “aemán” y “Hitler” es inmediata; pocos piensan que es la lengua de Goethe, de Günter Grass, de Wagner o Beethoven. La secuencia ilógica es: el alemán era la lengua que hablaban los nazis; los nazis insultaban y daban órdenes; el alemán sirve, primordialmente para insultar y dar órdenes; y a eso suena.

Por supuesto, pocas personas han escuchado hablar a un nazi de verdad, si acaso algún breve fragmento de un discurso de Hitler. La mayoría escuchamos hablar alemán por primera vez en una película sobre la II Guerra Mundial producida en Estados Unidos. Así, parte de la culpa de este germanofobia debe recaer en Hollywood.

En 1939 había dos países fascistas, pero nadie recuerda a Italia, y el italiano es un idioma “musical”. ¿La razón? El muy menor número de películas en que los “malos” eran los italianos (incluso en una película sobre el fascimo en Italia, La vida es bella, los “malos” siguen siendo los alemanes).

Invito aquí a escuchar varios vídeos en alemán. El pimero es un fragmento de El triunfo de la voluntad, la película en la que que Leni Riefenstahl glorifica al partido nazi.


El segundo es una canción llamada Est ist an der Zeit; está cantada por Hannes Wader y Kostantin Wecker, dos cantautores alemanes, y narra la muerte de un soldado en la batalla.



El tercer vídeo lleva por título Wozu sind Krige da; en español, Para qué sirven las guerras (da una idea de su mensaje).




La misma lengua, diferentes ensajes, diferentes sonidos.

Es curioso, los mismos que intentaron glorificar a Alemania destruyeron la fama de su lengua.

2 comentarios:

lili dijo...

No voy a hacer un comentario sobre este articulo, porque confeso que no lo he leido,jeje...pero estoy esperando a que escribes sbre la situacion en Francia!!!Tienes que hacer saber lo que pasa por ahi,que toda la gente esta en la calle!

Angie dijo...

Totalmente de acuerdo con Viajero a Ítaca sobre su artículo "La Lengua des Hitler (y de Goethe). Saludos.-