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07 junio 2009

La aguada fiesta de la democracia

1.-

Tengo 27 años y ya estoy cansado de votar. Es malo. Hace unas horas he vencido la rabia y el asco y he entrado a mi colegio electoral. Hasta última hora no tenía claro si hacerlo o no.

2.-

Soy europeo. Me gusta Europa. Creo en Europa y quiero que tenga el futuro que se merece, el futuro que sus ciudadanos nos merecemos. Pero me da la impresión -falsa, seguro; espero- de que soy el único. Los partidos españoles han dejado bien claro que Europa les da igual. Los ciudadanos hemos sido testigos obligados de un vergonzoso espectáculo durante las últimas semanas. Mayor Oreja, López Aguilar, Zapatero, Rajoy, Rosa Díez, Cayo Lara...Todos han hablado de asuntos que sólo afectan a España. O ni eso. Entre los aviones del presidente y los trajes de Camps ha transcurrido la campaña.

No he estado atento a los discursos y mensajes de los partidos nacionalistas, pero me los imagino. En Aragón los candidatos hablaban como si se tratara de unas elecciones autonómicas. Supongo que en el resto de comunidades habrá sido parecido.


Aún así, todos los políticos animaban a acudir a las urnas. Incomprensible.

¿Qué hacer en esta situación?

3.-

Tenía muy claro que no iba a votar al PSOE. Tampoco al PP, por supuesto. Actualmente, ambos partidos merecen mi más absoluto desprecio. Creo que necesitan un cambio de líderes y de mentalidad. No pueden seguir jugando así con los ciudadanos. No nos lo merecemos.


Durante semanas he pensado en votar a Rosa Díez. Pero un par de declaraciones -o de ausencia de declaraciones- sobre asuntos sociales me han hecho retroceder. Quizá en las próximas...

Los últimos días pensaba confiar en los Verdes. Pero hoy he descubierto que a este grupo pertenecen partidos nacionalistas. Y no voy a darles mi voto.

Al final, he decidido, por primera vez en mi vida, votar en blanco.

Me ha dolido. Yo querría haber depositado mi confianza en alguien. Pero no he encontrado quién.

4.-

Yo quiero votar a un partido puramente europeo. Un partido que anteponga el todo a las partes. Un partido cuyos miembros no discutan entre sí para llevarse un trozo de pastel a su lugar de nacimiento.

Yo quiero votar a un partido que busque construir una Europa unida y única, y no una Europa de los estados o de los pueblos.

Yo quiero votar a un partido cuyos miembros hablen inglés como lingua franca. Que proponga con firmeza que el inglés sea lingua franca en Europa. De iure, no de facto, como es ahora.

Yo quiero votar a un partido progresista, pero con cabeza. Que distinga entre democracias y dictadura, que sepa que Bruselas y La Habana no son lo mismo.

Yo quiero votar a un partido que apueste por el estado de bienestar, por muy maltrecho que esté.

Yo quiero votar a un partido que apueste hasta el límite por los derechos sociales. Más lejos, siempre más lejos. Que los entienda como derechos y no como privilegios.

Yo quiero votar a un partido que se preocupe de verdad por los trabajadores, por los excluidos, por los inmigrantes.

Yo quiero votar a un partido verdaderamente laico. Que separe religión y Estado. A Dios lo que es de Dios, y al César lo que es de César.

Pero no hay un partido así.

5.-

Mientras los políticos hablen de Europa pensando en su provincia, no surgirá un partido con el que esté cómodo. Para conseguirlo sería útil un periódico europeo que hablase de Europa a a los europeos. Pero eso es otra historia.

31 mayo 2009

Non olet

1.
Esta semana se ha alcanzado un acuerdo alcanzado para salvar Opel Europa. Después de varios meses de incertidumbre, el gobierno alemán -con la ayuda de Estaos Unidos- ha logrado que la canadiense Magna invierta millones de euros en la multinacional. Con la firma del acuerdo se garantiza la supervivencia de las plantas en Europa.

Esto es, más o menos, la versión oficial.

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Pero si escarbamos un poco, quizá podamos elaborar un titular diferente.


2.

A partir de ahora, la propiedad de Opel queda repartida de la siguiente manera: 20% para Magna, 35% para Sberbank, 35% para General Motors y 10% para la plantilla.

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Todos los medios dan como principal comprador a Magna, una empresa canadiense que se dedica a la fabricación de piezas para automóvil. Sin embargo, Magna sólo compra el 20 por ciento de Opel. ¿Por qué está, entonces, en todos los titulares?


3.
Sberbank es propiedad del Banco Central Ruso. Y el Banco Central Ruso es un organismo estatal. Por tanto, el Kremlin es el propietario de Sberbank. Y, por tanto, el Kremlin es el propietario del 35% de Opel. Inquietante.

El presidente del banco ha dicho este fin de semana que la inversión en Opel es una oportunidad para relanzar la industria del automóvil rusa “a un costo sin precedente". ¿Qué tiene que ver una cosa con otra?

La situación es la siguiente: la mayor empresa de coches de Rusia se llama Gaz y está en apuros. El Kremlin, claro está, quiere relanzar esta industria. ¿Y quién es el mayor accionista de Gaz? Bingo: Sberbank.

(Pequeño paréntesis. La cabeza visible de la automovilística rusa es Oleg Deripaska. Hace apenas un año era el hombre más rico de Rusia: con la crisis ha perdido algunos millones. Entre las acciones de las que se ha tenido que desembarazar están las que le daban el 18% de la propiedad de Magna. Interesante).


El plan es: Gaz aporta la infraestructura (cadena de montaje, plantas...), Magna los componentes (que, imagino, se venderán en Moscú a un precio menor que en París) y Opel la tecnología. Todo para que, en un plazo medio, Gaz resurja de sus cenizas. Con la ayuda ofrecida por el Kremlin en la última década, hoy la gasista Gazprom es un gigante energético; ¿será Gaz en 2020 el líder en fabricación de vehículos?

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4.

Hay algo que no entiendo:

Hace pocos meses la petrolera rusa Lukoil intentó hacerse con el control de Repsol. Todos los políticos y empresarios españoles se pusieron nerviosos. La operación no cuajó.

En 2006, el grupo ruso Sistema se interesó por el gigante de las telecomunicaciones Deutsche Telekom. La oferta fue rápidamente desestimada por el gobierno.

Ahora viene un banco propiedad del Kremlin y compra Opel. Ha sido rápido. Discreto. Nadie protesta. Pero su nombre se omite en muchos titulares.

¿Por qué dan a Sberbank lo que negaron a a Lukoil y a Sistema?


5.

El 10% de de Opel va a parar a la plantilla. Eso dice el acuerdo. Pero no especifica cómo se va a gestionar esta propiedad. Ni cómo pueden los trabajadores pagar estas acciones. Desde los sindicatos de Figueruelas dicen que ese 10%, en cierto modo, ya está pagado. El dinero viene del plan de ahorro ejecutado por las factorías europeas en los últimos meses. “Plan de ahorro” quiere decir recortes salariales, paros técnicos, despidos, prejubilaciones, supresión de antigüedad, reducción de contratos.

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Quien posee acciones ve cómo su dinero aumenta o disminuye según cómo le vaya a la empresa. Si Opel vende coches, los trabajadores ganan dinero con las acciones; podrían venderlas y recibir euros contantes y sonantes. Si Opel no vende coches, las acciones caen (pero en realidad no pierden dinero: ya está gastado).

¿O no?

No se sabe. La plantilla posee el 10% de Opel pero no está claro cómo se beneficiará el día en que las acciones suban. ¿Mandarán un email general a los trabajadores diciendo: “Señores, sus acciones han subido y ustedes ganado 100 euros este mes"? ¿Cómo repartir los beneficios entre 55 mil empleados? De hecho, ¿cómo están repartidas ahora mismo estas acciones? ¿A partes iguales?

¿Por qué ningún medio importante se hace estas preguntas?


6.
Lean el primer párrafo. ¿Se lo siguen creyendo?

7.
Ya lo dijeron hace mucho. El dinero no huele.

27 mayo 2009

¿A quién vas a votar en las Europeas?

Ya que los que deberían hablar de Europa no hablan de otra cosa que de minucias internas, hagámoslo los ciudadanos.

Aquí un test con una serie de cuestiones sobre política, medio ambiente, trabajo... El programita sugiere el partido con el que uno se encuentra más cómodo. En mi caso han salido Los Verdes. Curioso.

Quizá algún asesor debería pasarle este test a López Aguilar y Mayor Oreja. Sería interesante saber con qué partido se adscriben estos dos los cabezas de lista.

Visto en El Oyente.

09 mayo 2009

Europa

Sigo pensando lo mismo que el 23 de abril.

Y sin embargo...

Europa importa

Esta semana, el Parlamento europeo nos ha dado dos razones para votar en las elecciones del 7 de junio.

El pleno rechazó el miércoles que los gobiernos puedan cortar el suministro de Internet sin la autorización de un juez. Esta era una de las medidas de la Unión para atajar la piratería... La presión de los internautas -y el buen criterio de muchos eurodiputados- ha tumbado el proyecto.

Ese día, Europa debatía la ampliación de la baja de maternidad hasta un mínimo de 20 semanas en toda la Unión y la obligación del permiso de paternidad. Actualmente no hay una homogeneidad en este asunto. La duración de la baja varía entre países: en España son 16 semanas; en Noruega llegan a las 52.

Pero los votos del Partido Popular y Liberal (partidos que se erigen en defensa de la familia) han bloqueado el proyecto. Según un diputado, el aumento de la baja perjudica a las mujeres, ya que será más difícil que una empresa les de trabajo.

El sentimiento mayoritario de los ciudadanos es falso. Europa importa. Europa puede mejorar nuestras vidas.



Siempre hay tiempo para votar.



Y aunque este año no vaya a darles mi confianza, su vídeo es muy bueno.

12 diciembre 2008

Oídos sordos

Este junio escribí, en referencia al rechazo de Irlanda del Tratado de Lisboa:

"El primer ministro ni siquiera ha leído el texto. Deberían hacerle dimitir. Han manipulado y moldeado la opinión pública -con la inestimable ayuda de los medios de comunicación antieuropeos de Rupert Murdoch- como han querido. Apelando al corazón, al nacionalismo, al miedo.

Pero ha sido la ciudadanía irlandesa la que ha dado la última estocada. Han cedido a los impulsos, al nacionalismo atávico, al egoísmo. Ellos solos han decidido el futuro de Europa en los próximos años. Y están orgullosos."

Hoy quiero defender a estos irlandeses que, en mi opinión, están muy equivocados. Creo que Irlanda cometió un grave error al rechazar el tratado de Lisboa, que Europa no se merece tal insulto; creo que los líderes políticos irlandeses no estuvieron a la altura de as circunstancias; que el orgullo que sintieron los ciudadanos -eran importantes, habían cambiado las cosas- es el orgullo que iente un adolescente estúpido al romper una ventan del colegio.

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Sin embargo, por muy errados que estén, la orden -no decisión- de la UE constituye un insulto mayor. Ayer los jefes de Estado y de Gobierno demostraron que no saben escuchar, que no quieren escuchar. Un miembro de la Unión se muestra discordante y, en lugar de hacer un esfuerzo por entender su postura, se le ignora. Peor aún, se le obliga a votar de nuevo. ¿Qué democracia es ésta? “Votad -parecen decir-, pero si no elegís bien, repetiremos el proceso una y otra vez; hasta que salga el resultado correcto”.

Además de sordos, estos gobernantes son estúpidos. ¿Acaso creen que Irlanda cambiará su voto? Lo más probable es que el “no” sea aún más contundente; o que apenas vaya a votar nadie. Si yo fuera irlandés, es precisamente lo que haría. Quizá el Ensayo sobre la lucidez de Saramago se convierta el próximo otoño en una realidad.

22 junio 2008

Esta Europa nuestra

Hay situaciones a las que la ira y la rabia impiden responder. Como un niño que no sabe hablar bien y sólo grita y llora y balbucea sin que sus padres entiendan lo que dice; como en los viejos tebeos en los que los insultos se representaban con dibujos de bombas, exclamaciones y letras en chino. Así me he sentido estas semanas respecto a la decisiones tomadas por la Unión Europra, una organización cada vez más unida, pero al tiempo más alejada de la idea de Europa.

Los motivos son de sobra conocidos. La semana laboral de 65 horas y la directiva de retrno, llamada con más propiedad directiva de la vergüenza. A estas normas hay que sumar la reforma de la ley antiterrorista en Inglaterra. El país pionero en el habeas corpus puede detener a una persona sin ningún motivo más que la mera sospecha durante 42 días. Sin derecho a defensa, sin que el secuestrado conozca los crímenes de los que se le acusa; pasado ese tiempo, lo sueltan: sin explicaciones, sin disculpas. Inglaterra también es el paíes eruopeo con más cámaras de vigilancia por abitnte.

En el norte de Europa, emblema de los derechos y el estado de bienestar, el gobieno tiene permiso para leer todos los correos electrónicos. La privacidad, anulada de un plumazo; como si los ciudadanos fuéramos presos peligrosos a los que hay que controlar; qué dicen y a quién se lo dicen.


Todos en aras, cómo no, de la seguridad.

Desde el 11S muchas cosas han cambiado en Europa y en el resto del mundo, la mayoría a peor. Durante años hemos culpado de esta involución a Al Qaeda, a Estados Unidos, a la paranoia nacida de los atentados. Ya no es posible. Debemos admitir nuestra culpa. Europa retrocede ella sola, nadie la empuja.

Soy un europeísta convencido, pero -esta es un frase muy repetida estos días- la Europa que se avecina no es la Europa que quiero.

Acabaremos en un estado policial, y no sabremos ni cómo hemo llegado a este punto. Martin Niemoeller, aunque la cita suele atribuirse a Bertlt Brecht, escribió estos versos en unos tiempos oscuros; y hoy vuelven a ser necesarios.

Primero vinieron a por los comunistas,
Y yo no hablé porque no era comunista.
Después vinieron a por los judíos,
Y yo no hablé porque no era judío.
Después vinieron a por los católicos,
Y yo no hablé porque era protestante.
Después vinieron a por mí,
Y para entonces, ya no quedaba nadie que hablara por mí.



Nota.

Mientras, los informativos más vistos de España inyectan en el espectador el veneno de la xenofobia. Hoy, Antena 3 ha emitido una pieza sobre la inmigración ilegal. Más o menos, el presentador ha dicho, “La directiva europea está causando discusión, pero lo cierto es que los ilegales no colaboran con la policía y no facilitan su verdadera identidad ni su país de origen, lo que hace muy difícil el trabajo de repatriación”. Me controlo para no insultarles aquí, ya lo he hecho antes. Si ellos huyeran de su país en busca de comida y fueran detenidos, ¿acaso colaborarin con la policía?

La gente escucha frases como ésta y acaban queriendo expulsar a los imigrantes. Como en la guerra de Ruanda, los medios de comunicación incitan al odio y la xenofobia. Allí, al menos, eran claros, “exterminad a las cucarachas”. Aquí sn más sutiles y, por ello, mucho más peligrosos. La mejor manipulación es la que no se siente, la que termina por hacernos creer que los pensamientos son nuestros.

14 junio 2008

¿Quién mató al Tratado?

“Era previsible. Se deja a los ciudadanos de a pie votar un asunto importante y ya ves lo que pasa”. Es lo que, probablemente, piensen algunos de los dirigentes y técnicos europeos que parieron el Tratado de Lisboa. “Cosas de la democracia”, dirán.

Y tendrán razón. Si hay democracia, hay riesgo. La única forma de asegurarse el sí al tratado era no someterlo a votación. Ni siquiera parlamentaria, no vaya a ser que...

¿Qué ha fallado? Realmente la culpa es, o debería ser, compartida. Primero de los creadores del tratado. Perdieron la Constitución y quisieron crear un sustituto, un clon que no lo pareciese. Un puñado de páginas escritas en lenguaje críptico e indescifrable para los profanos en cuya portada no pareciese la palabra tabú, Constitución. Era sólo un tratado, otro más.

Después de los políticos de cada país, a excepción de irlanda. Obviar el referéndum es una señal clara: no confían en los ciudadanos. La última vez salieron escaldados y no han querido repetir. ¿Tan difícil es explicar de forma clara la esencia del tratado? Pero sin tergiversaciones, sin perversas simplificaciones, sin manipular.

De esta vergüenza -sí, una nueva crisis de identidad es una vergüenza- es en gran parte responsable la clase política de Irlanda. El primer ministro ni siquiera ha leído el texto. Deberían hacerle dimitir. Han manipulado y moldeado la opinión pública -con la inestimable ayuda de los medios de comunicación antieuropeos de Rupert Murdoch- como han querido. Apelando al corazón, al nacionalismo, al miedo.

Pero ha sido la ciudadanía irlandesa la que ha dado la última estocada. Han cedido a los impulsos, al nacionalismo atávico, al egoísmo. Ellos solos han decidido el futuro de Europa en los próximos años. Y están orgullosos. Como un David que vence a Goliat. “Estamos aquí”, parecen querer decir. Como un niño estúpido e irritante que rompe un vaso para que le presten atención. Bravo.

Y es que la guerra es demasiado importante para dejársela a los militares.

25 mayo 2008

Que se mueran los pobres

1.
Antes los comunistas comían niños; ahora los gitanos los roban. La primera idea era repetida en los años de la Guerra Fría como antídoto contra la izquierda. La segunda, igual de falsa, ronda estas semanas por las cabezas y las bocas de miles de italianos. Los gitanos, y por extensión los inmigrantes ilegales, son malos, malísimos.

Reconozcámoslo. Todos, en mayor o menor medida, somos xenófobos. El miedo a extranjero es natural, un atávico sistema de defensa. El problema llega cuando no sólo no se intenta limitar el miedo, sino que el gobierno le otorga rango de ley.

Es lo que ha hecho el ejecutivo del inefable (no existen suficientes adjetivos peyorativos para describir a este tipo) Silvio Berlusconi. Utilizó el miedo de la gente de a pie para ganar las elecciones y ahora continúa utilizándolo para expulsar a los pobres de Italia.

Pues de eso se trata. Ningún gobierno actual es totalmente racista o totalmnte xenófobo. Tampoco ningún ciudadano. Hay muchos que no soportan ser atendidos por un colombiano cuando llaman al servicio de atención al cliente de su compañía de móvil, pero aúllan de placer cuando el brasileño de turno marca un penalti. Los titulares de los periódicos hablan de xenofobia y racismo. Están equivocados: es clasismo.

2.
La ley de Berlusconi está hecha contra los inmigrantes pobres. Para quedarse, el inmigrante debe demostrar que vive en una casa con unas ciertas condiciones de habitabilidad y que tiene cierto un colchón económico. A Berlusconi le da igual la inmigración, lo que no soporta es la pobreza. Pero olvida un par de cosas. Primero: muchas de las viviendas en las que duermen los napolitanos o los sicilianos carecen de las citadas condiciones de habitabilidad. Segundo: ¿cuántos jóvenes, no ya en Italia, sino también en España, se verían imposibilitados para presentar los ingresos que se exigen?

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Mal que nos pese, la actitud de Berlusconi puede aplicarse a una parte importante de la población europea. El inmigrante “estándar” es de piel oscura, habla otro idioma -o el mismo, con diferente acento-, viaja en autobús -porque no tiene coche-, tiene un empleo precario -si lo tiene-, visita las urgencias de la seguridad social y lleva a sus hijos a colegio público. Los europeos “de bien” no queremos tener nada que ver con él.

Hay otro emigrante, con el que sí nos relacionamos. Tiene “nuestro” color de piel, un trabajo estable, se permite unas vacaciones en verano, ha estudiado en la universidad y su pareja es europea “de verdad”. El europeo “de bien” -o aborigen- puede presumir de su amistad con este inmigrante.

La única diferencia es el dinero.

3.
Se ha dicho muchas veces, pero lo olvidamos. Los inmigrantes no roban el trabajo a los europeos. Trabajan en aquellos puestos que no queremos desempeñar. Cuidan de nuestros ancianos, barren nuestras calles, escuchan nuestros insultos por teléfono, construyen nuestras carreteras, nuestros puentes, nuestras exposiciones internacionales... nuestras ciudades, en definitiva.

Ahora mismo se está construyendo un hotel junto al aeropuerto de Zaragoza. Hay una cuadrilla formada por 15 trabajadores, todos menos 1 son rumanos (europeos, pero de segunda, al parecer). Trabajan 12 horas diarias para llegar a tiempo a la fecha mágica. El español se quejó un vez al capataz, pero le dijo, “Ahí tienes la puerta, detrás de ti hay un rumano que trabajará sin decir ni mu”.

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Los inmigrantes, hay que repetirlo, no roban el trabajo a los europeos. La realidad es que algunos empresarios -o muchos empresarios; depende del sector el porcentaje aumenta- aprovechan la situación de los extranjeros para ganar dinero. El empresario explotador sabe que sus trabajadores no se van a quejar, que van a trabajar como posesos, y que aún darán las gracias por haberlos contratado; si baja el salario o aumenta las horas no llevarán el asunto al sindicato. Y si se cansa de uno de ellos, lo despide y se sienta en su oficina a esperar al siguiente. A éste puede advertirle, “El que estaba antes, fue despedido sin mayor problema; tú tampoco eres imprescindible”.

Los gobiernos deberían de una vez por todas ponerse firmes y castigar con dureza a estos empresarios. No vale una multa. Tienen dinero para pagarlas. Este empresario es el moderno esclavista. Y la esclavitud está prohibida por ley. Si yo robo a un español, iré a la cárcel. Si un empresario roba a 100 inmigrantes, aquí no pasa nada. Pero debería.

4.
Italia ha abierto una puerta que puede llevar a Europa al desastre económico, hablando de forma egoísta. Si se van los inmigrantes, el sistema se cae.

Europa

Pero desde un punto de vista ético, traspasar esa puerta llevaría a Europa a la deshonra. Muchos nos avergonzaríamos de ser europeos. Seguir el camino emprendido por Italia significaría el fin de los derechos humanos. Sólo algunos tendrían derechos, los de fuera serían meros instrumentos, herramientas de usar y tirar. Hoy por hoy, los inmigrantes realizan su función, pero no tienen derechos. La misión de Europa es dar a estos ciudadanos lo que merecen.

Uno de los pilares de la ética de Kant reza, “Obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin y nunca meramente como un medio". Los dirigentes deberían pensar si actúan de acuerdo a esta máxima. Y, cuando descubran que no lo hacen, ponerle remedio cuanto antes.

30 marzo 2008

Libertad de expresión



Este vídeo (subtitulado en español) ha sido realizado por un diputado holandés de extrema derecha. En él muestra versículos del Corán en los que se llama a la Yihad, a la Guerra Santa, al asesinato de los "infieles". Combina estos textos con imágenes de atentados, ejecuciones, manifestaciones contra la democracia y costumbres islámicas como la ablación o la Ashura, fiesta sagrada de la rama chií en la que los participantes se hieren en la cabeza con espadas; a los niños, son sus propias familias las que les golpean con la hoja.

(Aquí un aparte. Esto es la Ashura, descrita por elias Canetti:

500.000 personas, al borde del delirio, se cubren la cabeza con cenizas y golpean sus frentes contra el piso. Ellos quieren someterse voluntariamente a tormentos: suicidarse masivamente, mutilarse ellos mismos con refinamiento.
Cientos de hombres desfilan ataviados con camisas blancas; sus caras extasiadamente levantadas hacia el cielo. Muchos de estos esa noche estarán muertos, muchos serán mutilados y lisiados, y las camisas blancas, teñidas de rojo, serán las mortajas o sudarios para el entierro.)




El documental ha suscitado controversia. El mundo islámico ha organizado protestas y ha pedido su cabeza. El Consejo de Europa y Naciones Unidas también han condenado el vídeo. Diversos sitios de Internet lo han eliminado debido a las presiones.

Una vez visto, creo que no merece este tratamiento. El documental es tendencioso, como todo documento con intenciones políticas. Eso está fuera de duda. Pero hay algo llamado libertad de expresión, y debe ser protegida a toda costa.

Por supuesto que no todos los musulmanes sn unos fanáticos asesinos. Pero no se puede negar que un porcentaje de ellos están en contra de la igualdad de as mujeres, de los derechos de lo homosexuales, del sistema democrático (muy imperfecto, sí; pero preferible a una república islámica). Son los mismos que quisieron matar a Salman Rushdie por escribir los Versos Satánicos, los que han hecho de la vida de Ayaan Hirsi Ali un infierno.

Se ha repetido muchas veces cuál es el problema del Islam. Le falta madurar. también la religión cristiana pasó por esa etapa. Recordemos la Inquisición, la caza de brujas, la obstrucción a la ciencia, la censura, su venenosa visión de la sexualidad... (Por desgracia, alguno de estos comportamientos siguen vigentes).

Hoy la Biblia contiene las mismas palabras que hace 1500 años. Pocos se las toman al pie de la letra. La sociedad ha madurado y la fe y sus reglas ya no son el eje de la vida. Nadie se plantea (menos en el Vaticano, claro) un estado teocrático regido por un sacerdote. En el mundo islámico, sí.

¿Qué hacer entonces? Podemos esperar los 700 años que levan de retraso hasta que descubran que las mujeres pueden enseñar su rostro; que ellas no son las culpables de sus violaciones; que los homosexuales no merecen la muerte; que la libertad de expresión beneficia al conjunto de la sociedad. Demasiado tiempo.

De nada me sirve que la gente diga "Es su cultura". No, señor. Cultura es no beber alcohol o no comer cerdo. Eso no daña a nadie. Matar a tu hermana porque tiene un novio de otra religión es asesinato.

Lo más indignante del asunto es la reacción de Europa. No se ha alzado a defender la libertad de expresión. Se ha acobardado. Hoy me avergüenzo de ser europeo.

Han pasado muchos años, pero aun es necesaria la conocida máxima atribuida a Voltaire: "No estoy de acuerdo con lo que dices pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo".

El pensador también fue un buen fustigador de la religión cristiana. Esta frase si que es suya: "La religión mal entendida es una fiebre que puede terminar en delirio."

Pues eso.

26 enero 2008

Kosovo

La semana pasada se celebraron elecciones en Serbia. La primera vuelta la ganó el candidato nacionalista, Tomislav Nikolic, con casi el 40 por ciento de los votos. El actual presidente, el "europeísta" Boris Tadic, consiguió casi el 35 por ciento.

Estos comicios no tendrían apenas repercusión si no fuera porque la idependencia de Kosovo está al caer. (Recordemos: Kosovo es una región que perteneció a Serbia; fue masacrada durante la guerra de Yugoslavia por Slobodan Milosevic, Radovan Karadzic y Ratko Mladic; ahora es una provincia autónoma bajo gobierno de la ONU). Ninguno de los dos candidatos está de acuerdo con la idependencia de Kosovo. Los ciudadanos, tampoco.

Europa y Estados Unidos son partidarios de la independencia; Rusia es contraria. Los primeros prefieren una declaración de indepenencia consensuada, acorde con el tempo serbio, para evitar confrontaciones innecesarias. Pero Kosovo ya ha dicho que será una declaración unilateral y que se producirá en breve. Rusia se opone "categóricamente" a la independencia, sostiene que sentaría un peligroso precedente para el derecho internacional y ha anunciado su veto en el Consejo de Seguridad de la ONU.


Es de suponer que cuando Putin habla de "precedentes" está pensando en Chechenia. Si Kosovo obtiene la independencia, quizá podría conseguirla Chechenia, una región que también ha pasado lo suyo.

Para reforzar este apoyo a Serba, hoy Putin ha firmado un acuerdo con Tadic para suministrar gas a varios países de Europa a través de Serbia. De nuevo, haciendo política con dinero. O haciendo dinero con maniobras políticas. Si la propuesta viniese de un país a favor de la independencia de Kosovo, quizá el acuerdo no se hubiera firmado. Pero Rusia es "amiga".

Ahora imaginemos que dentro de un año Kosovo es un estado independiente, que a Serbia no se le ha pasado el enfado y que aún "le tiene ganas" a algún país europeo. El presidente Serbio piensa, "¿Y si les cortamos el gas?" Algo similar ocurrió en Ucrania hace unos meses (en teoría fue un acidente), y no fue una nimiedad.

Con el acuerdo de hoy, no sólo Putin da su apoyo a Serbia, le regala un arma contra Europa. Ahora tendrán que medir sus palabras cuando hablen de independencia.

Es lo que hace España. El gobierno, estoy convencido, está a favor de la independencia de Kosovo, pero no puede decirlo muy alto por si lo oyen los nacionalistas. Ya hay quien ha comparado la situacion del País Vasco o de Cataluña con la región balcánica. Y no es lo mismo. Hasta que un enfermo mental, un militar sin alma y un poeta metido a genocida (amén de un puñado de aviones de la OTAN) se pasen unas semanas destrozando sus casas, no tienen derecho a compararse con Kosovo.