22 abril 2009

El libro del futuro

Definitivamente, antes de navidades, me voy a comprar un e-book. Hace meses, cuando escuché esta palabreja por primera vez, me produjo repulsión. ¿Leer en una pantalla? Ni de broma. Pero ya leo decenas de páginas en una pantalla cada día. Y leer una novela no puede ser más difícil que navegar por un mar de periódicos, blogs, enciclopedias y vídeos.

¿Será Kindle, Sony Reader o algún otro? No lo sé. Tengo que estudiar los detalles. ¿Podré comprar en libro en español y leerlo en el aparato de Amazon? ¿Habrá ofertas de bienvenida? ¿Es posible en alguno de ellos leer el periódico?

En el futuro, seguro que sí. Tengo ganas de que llegue.

Mientras, copio y pego un artículo del Wall Street Journal, traducido al español por Verónica Puertollano, cortesía de Arcadi Espada.

kindle

Todas las tecnologías auténticamente revolucionarias implantan un cierto momento «ajá» en la memoria; el momento en que de golpe sucede algo mágico, algo que te dice en un instante que las reglas han cambiado para siempre.

Sigo teniendo vívidos recuerdos de muchos momentos así: clicando en mi primer link en la web en 1994 y transportándome instantáneamente a una página alojada en un servidor en Australia; usando Google Earth para hacer zoom directamente del espacio a la imagen por satélite de mi casa; mirando a mi hijo de 14 meses hacer el gesto de pasar la página en la interfaz del iPhone.

El último de estos momentos llegó por cortesía del Kindle, el lector electrónico de Amazon.com. Unas pocas semanas después de comprar el dispositivo, estaba sentado solo en un restaurante en Austin (Tejas), abriéndome obedientemente camino a través de un ebook sobre empresa y tecnología, cuando sentí el repentino deseo de leer una novela. Después de unos pocos toques en el Kindle, estaba navegando por la tienda Amazon, y en un minuto o dos, comprando y descargando la novela de Zadie Smith On Beauty. Cuando llegó la cuenta, había leído el primer capítulo.

Ajá.

Entonces supe que la migración del libro al mundo digital no sería una simple cuestión de intercambiar tinta por píxeles, sino que probablemente cambiaría en profundidad los modos en que leemos, escribimos y vendemos libros. Será más fácil para nosotros comprar libros, pero al mismo tiempo hará más fácil dejar de leerlos. Expandirá el universo de los libros al alcance de la mano, y transformará el acto solitario de leer en algo mucho más social. Dará a los escritores y editores la oportunidad de vender libros más desconocidos, pero acabará socavando algunas de las características nucleares que hemos asociado a la lectura de libros durante más de 500 años.

Hay una gran promesa y oportunidad en la revolución de los libros digitales. La pregunta es: ¿Reconoceremos al propio libro cuando la revolución haya hecho su camino?
El resto del artículo, aquí.

2 comentarios:

ferran dijo...

Yo trabajo en una libreria que en diciembre del año pasado ya lo teniamos... y te puedo asegurar que es un buen aparatejo... la vista no se te cansa, puedes conectarte a internet con el e-book para solicitar libros, puedes anotar lo que te plazca y luego imprimirlo si te conviene. Es genial

L.N.J. dijo...

Lo había escuchado en la radio, y la verdad que me entró, así , una cosa por el cuerpo; un poco confundida.
Tengo 40 años, y estoy en la generación del cambio del papel a internet, todo por este aparato.
Dese mi punto de vista, están muy bien todos estos avances, pero quiero caducar mi lectura, espero que para muy tarde, con un libro entre mis manos.
El mundo de la tecnología y la comunicación está dando un cambio radical, hay que adaptarse a ellos.

Eso sí, con prudencia, que los móviles, al final, cuestan caro.

Encantada.