17 mayo 2009

Un mar de dudas

1.-

Tengo dudas. No sé si estoy de acuerdo en la ilegalización de Iniciativa Internacionalista. Insisto, no sé si estoy de acuerdo. Lo he meditado, y no he llegado a ninguna conclusión. Tengo que pensarlo más.


Estoy seguro de que la presencia de Alfonso Sastre es uno de los detonantes de mis dudas. Leí dos obras suyas cuando era adolescente: La mordaza y Escuadrón hacia la muerte. Me entusiasmaron.

No soy ingenuo. ¿Puede un dramaturgo reconocido apoyar a ETA? Por supuesto. ¿Acaso no ha habido escritores nazis, fascistas, asesinos?

Pero no me creo las pruebas presentadas por la Fiscalía. O no del todo. Tengo dudas.


2.-


He leído buena parte del auto del Supremo, y mis dudas no amainan. Leo:

“En los diversos actos de presentación celebrados hasta el momento, su nota característica es que al final de los mismos no se admiten preguntas de los periodistas, lo que es un indicio más de la cautela con que, hasta el momento, se mueven los miembros de la candidatura, que utilizan expresiones escritas, leen comunicados y manifiestan su opinión, pero evitan ser cuestionados acerca de extremos que temen pudieran ser utilizados para acreditar sus vinculaciones con ETA/BATASUNA".
¿En serio? Si un partido no acepta preguntas sobre ETA, ¿es porque apoya a ETA? Y si no acepta preguntas sobre corrupción, ¿es porque es corrupto?

En las ultimas elecciones un grupo de periodistas firmó un manifiesto en contra de las ruedas de prensa si preguntas. Todos los partidos practican esta perniciosa costumbre. ¿Los ilegalizamos? Curiosamente, en televisión no se suele decir "El diputado del PP (o del PSOE) leyó un comunicado y no aceptó preguntas". Sí se señala cuando son otros los partidos.

No todos los miembros del Supremo están a favor de ilegalizar el partido. 5 magistrado han votado en contra. Algo querrá decir.

Quizá tengan dudas.


3.-


Por lo visto, el escritor, de conseguir su escaño, renunciaría a él; y el asiento pasaría a ser de Doris Benegas Haddad, histórica simpatizante de HB. ¿Esta presunción basta para desacreditar la candidatura de Sastre? Aunque fuera cierto, no sería la primera vez que se usa una figura conocida para atraer votantes, aunque después esta persona renuncie al escaño. Es un truco, de acuerdo, pero tengo dudas.

Me reconcomen por dentro. Hace años defendí a ultranza la Ley de Partidos. Ahora ya no tanto. ¿Me habré vuelto un radical? ¿Seré en 2012 un batasuno?

Uno de su artículos dice:
No podrán presentar candidaturas las agrupaciones de electores que, de hecho, vengan a continuar o suceder la actividad de un partido político declarado judicialmente ilegal y disuelto, o suspendido.

El Tribunal Supremo ilegaliza Iniciativa Internacionalista en aplicación de este artículo. Es decir, Batasuna fue ilegalizada; por tanto, jamás podrá tener sucesor. Batasuna fue ilegalizada por formar parte de ETA; por tanto, sus posibles sucesores forman parte de ETA. ¿Y si la premisa inicial fuera falsa?

Me estoy liando. Las dudas, las dudas.


4.-

El auto señala como prueba de la simpatía de Alfonso Sastre por el “entramado ETA/Batasuna” un artículo titulado “Por qué Batasuna no debe condenar la violencia de ETA”. Acabo de leerlo y no me he indignado. Creo que, bajo sus argumentos, tiene razón. Copio y pego algunos fragmentos.

Sombra.- ¿Pero te das cuenta de lo que acabas de escribir? ¿Acaso tú estás loco? ¿Has perdido la razón?
Sastre.- Mira, sombra mía, yo tampoco juego a eso de «condenar la violencia de ETA», aunque la considere indeseable aquí y ahora. (En realidad, la violencia es indeseable siempre, en cualquier circunstancia; puede ser considerada necesaria, en tal o cual momento, pero siempre es indeseable).
Sombra.- La paz es una causa peligrosa, amigo mío.
Sastre.- Yo creo que la violencia puede no ser condenada -e incluso ser «defendida»- desde varios puntos de vista éticos, por lo menos dos: 1.- Que la tal violencia se produzca porque no haya otra salida para que una persona o un pueblo traten de liberarse de una situación opresiva e injusta (legítima defensa personal, ataque al tirano, incluso tiranicidio, resistencia patriótica, como es ahora en Irak, etcétera). 2.- Que, aún considerando que se trate de una violencia indeseable en un momento determinado, como puede ser el caso que ahora nos preocupa, resulte ser peor condenarla que no hacerlo, en la medida en que hacerlo acreciente los obstáculos para la obtención de la paz.
Sombra.- Un título altamente provocativo, me parece.
Sastre.- Que no es nada más que el resultado de una reflexión ante el hecho de que yo también me he preguntado, a mi modo y desde mis propias inquietudes y razones, por qué Batasuna no condena la violencia de ETA, y me he encontrado, naturalmente, con las dos únicas respuestas posibles a esta pregunta, a saber: 1.- Porque está de acuerdo con el ejercicio de esa violencia; y 2.- Porque, no estando de acuerdo, considera que sería peor «condenarla» para conseguir una situación en la que esa violencia sea definitivamente suspendida. Personalmente, y como resultado de mis propias reflexiones, he llegado por fin a la conclusión de que, efectivamente, sería malo para la paz, ¡tan deseada!, que Batasuna también «condenara esa violencia».
Pero no es sólo que sería un error para la consecución de la paz el que Batasuna condenara la violencia de ETA, sino que sería más: una gran catástrofe para nuestro proyecto de vivir en paz; como también sería catastrófico para ese magno proyecto el que Batasuna desapareciera definitivamente del mapa, al que dar desarrollándose entonces el contencioso en un vacío de actividad política, ocupado tan sólo por el estruendo de las bombas, sin que se pudieran oír ya palabras algunas -las nobles palabras de la mejor política- que pudieran ayudarnos a salir de la dolorosa situación y resolverla.
Sombra.- ¿Y ello por qué? Quiero decir: ¿por qué la desaparición de Batasuna o su condena de la violencia de ETA serían factores negativos para la paz?
Sastre.- Yo creo que son verdaderos golpes en la nuca de la paz medidas de fuerza como la ilegalización de Batasuna o la actual reforma del Código Penal; y también lo sería ¬y a eso iba cuando he empezado a escribir este artículo¬ que hoy Batasuna, o Sozialista Abertzaleak, o como se llame esta poderosa corriente de opinión, «condenara» la actual actividad violenta de ETA, ¡con quien algún día sin embargo tendrán que hablar unos y otros, para por fin pasar la página de este largo capítulo de nuestra historia y establecer las condiciones de lo que Kant llamaba «una paz perpetua»!
Sombra.- Oigo siempre que el Tripartito insta a Batasuna a que condene a ETA como «conditio sine qua non» de cualquier «sentarse a la mesa».
Sastre.- ¡Craso error! La paz ha de ser el resultado final de ese sentarse a la mesa. Si el PNV o EA o EB desean la paz -y yo creo que así es- no deberían insistir en poner esa barrera de que Batasuna «condene» a ETA, pues por el mero hecho de esa «condena» esta fuerza desaparecería del lugar que ocupa, cosa que, desde luego, ni siquiera han conseguido con su ilegalización.
Es decir, llegará un momento en el que habrá que dialogar (de nuevo). Si no está Batasuna, ¿con quién hablaremos? Si la izquierda abertzale condena a ETA, pierde su legitimidad como portavoz. “Hablaremos con Batasuna cuando haya condenado la violencia”, se dice. Una vez que lo haya hecho, Batasuna no tendrá nada que hablar, tendrá la misma capacidad que yo para hablar en nombre de ETA.

Nunca lo había pensado de este modo, pero a mí me suena sensato.

Si Tony Blair hubiera ilegalizado el Sinn Fein y enviado a Gerry Adams a la cárcel, ¿cuál sería hoy la situación en el Ulster?

Repito, tengo dudas.

5.-

Esto del
entorno del entorno me parece cada vez más peligroso.


6.-

Dudo, luego pienso.

1 comentario:

Tiresias dijo...

Está bien dudar. La duda metódica es un gran invento (gracias, Renato) pero tampoco es bueno dudar hasta de si es verdad que estoy tecleando en el ordenador.

Igual de problemática es la hipotetización metódica. Es decir, suponer que como este hizo esto y dijo aquello, entonces si le votan hará eso y lo de más allá.

Uno ve de verdad lo que ve y oye lo que oye. Y de estos hecho no deben sacarse conclusiones basadas en hipótesis, hasta cierto punto, arbitrarias. Hay que juzgar los hechos (en participio pasivo que, según creo, tiene connsotación de tiempo pasado y aspecto perfecto) no lo que presumiblemente se hará.

Dicho esto, la argumentación que da el sujeo en cuestión está ciertamente escrita al más puro estilo socrático. Me recuerda a un diálogo (Hipias menor?) en el que el amigo Sócrates acaba demostrando que el corredor más rápido es el más capaz a la hora de correr mal. (Es decir, que si se lo propone, Usain Bolt corre peor que yo...). Si es que estos sofistas lo convencen a uno de cualquier cosa...