29 diciembre 2007

¿Quién ha sido?

Nunca sabremos quién mató a Benazir Bhutto.

Es muy posible que dentro de una semana el Gobierno anuncie a bombo y platillo que la célula de Al Qaeda que atentó contra Bhutto ha sido desmantelada y sus miembros enviados a prisión, donde están siendo interrogados. Me temo que será mentira. Si anunciasen “El Gobierno, para acallar a la población y la comunidad internacional, ha apresado a unos pobres diablos y los tortura en una sucia cárcel”, me lo creería.

Si leemos en los medios que uno de los detenidos confiesa hacer preparado el magnicidio, debemos ser cautelosos y no creerle a pies juntillas. La tortura puede haber puesto esas palabras en su boca.

bhutto

Esta mañana el portavoz del líder de Al Qaeda en Pakistán ha negado su participación en el atentado. "No estoy implicado en este atentado. Lo niego rotundamente. Las tribus tienen sus propias costumbres y nosotros no atacamos a mujeres (...) Es una conspiración del Gobierno, el ejército y los servicios de información paquistaníes. (...) Benazir no era sólo una líder en Pakistán sino también una líder de renombre internacional. Expresamos nuestro profundo dolor por su muerte".

No hay razón para desconfiar. Los terroristas suelen tener un macabro orgullo que les lleva a confirmar sus acciones. Así lo hace ETA en los zutabes y así lo hace Al Qaeda en los vídeos que distribuye a través de Internet. En este caso, no sólo niegan su participación, sino que condenan el magnicidio. Dirán que no se puede confiar en la palabra de un terrorista. Lo que no se puede es creerle cuando conviene y llamarle mentiroso cuando contradice nuestra tesis.

Benazir-Musharraf-Deal-Pakistan

Musharraf tenía muchas razones para acabar con Bhutto. Era una imposición de su “amigo” George Bush, su único valedor y al tiempo su mayor crítico (al menos, el único que hace algo de caso). Aceptó su regreso al país a cambio de silencio y apoyo tácito; compró su favor cerrando todos los juicios pendientes contra ella; le permitió hablar con la prensa extranjera y organizar mítines multitudinarios. Era necesario que todo pareciese en orden. Sólo eran dos candidatos al poder en plena campaña electoral.

El estado de excepción que decretó el 3 de noviembre torció las cosas. Bhuttto vio la oportunidad y comenzó a criticar ferozmente a Musharraf. Anunció la ruptura de los pactos con él firmados y exigió su dimisión. Era demasiado para un militar acostumbrado a gobernar sin oposición.

No podía encarcelarla ni expulsarla del país. Estados Unidos no lo permitiría. Si la dejaba participar en las elecciones del 8 de enero, ella sería la ganadora. No era una opción. Estaba claro lo que había que hacer. El método: montar una farsa de atentado. Antes los asesinatos políticos se camuflaban en accidentes de coche o avión; ahora se intenta que parezca obra de Al Qaeda.

Bhutto

Para acabar con una política corrupta han tenido que matar a una treintena de personas (si hemos de creer que el atentado de octubre, con 120 muertos, fue realmente obra de islamistas). Eso es lo que más duele. Al cabo, la situación en Pakistán no hubiera cambiado tanto de estar Bhutto en el poder.

Ahora queda por saber si se mantendrá a fecha de las elecciones. Es la única incógnita: ya sabemos quién será el ganador.

2 comentarios:

el alquimista post-industrial dijo...

Ya me parecía que tardabas demasiado en escribir sobre este tema.
Te veo un poco osado acusando directamente, aunque, todo sea dicho, no me sorprendería lo más mínimo.
Lo cierto es que ser líder político en oriente medio es una profesión de riesgo supino, esta mujer estaba sentenciada hace mucho tiempo, sólo faltaba saber el cuándo, el dónde y el cómo.

Tiresias dijo...

A ver si ha sido ETA... incitados por el PSOE, claro está.