20 enero 2008

La mayor cárcel del mundo

Semana dura para los palestinos. Se ha producido lo que suele denominarse una “nueva escalada de violencia” en Gaza. Israel ha efectuado varias “incursiones” contra sedes de militantes de Hamás. Detrás de esa cada vez menos inocente retórica se encuentra la realidad. Israel entró en Gaza a sangre y fuego. Utilizó tanques apoyados por aviones para matar a 16 personas (si se dice que han asesinado a 16 milicianos de Hamás la pena sentida es menor, al cabo, piensan muchos eran radicales islámicos). Ese mismo día un palestino acabó con la vida de un cooperante ecuatoriano que trabajaba en Israel.

La respuesta de los palestinos fue lanzar cohetes al otro lado de la frontera. Los israelíes no se amilanaron. Durante la noche recorrieron Cisjordania y asesinaron a un líder de la Yihad Islámica. Al parecer, Israel llevaba tras él varios años, y por fin lo encontraron... en su casa. Cuando intentaron detenerlo, éste se debió resistir y en un intercambio de disparos, resultó muerto. Esta es la versión oficial de Israel. Habría que preguntar a los otros. Como mínimo, es sospechoso que un grupo de soldados muy bien entrenados no puedan arrestar a un tipo que se encuentra cenando en su casa, en compañía de sus guardaespaldas. Éstos, por cierto, también recibieron algún balazo; no murieron, pero tampoco los llevaron al hospital. Con sus heridas a cuestas, los esposaron y los llevaron a la comisaría o al cuartel o adonde quiera que los israelíes lleven a los palestinos cuando son detenidos. Otros 20 supuestos terroristas fueron detenidos a lo largo y ancho de Cisjordania durante la noche.

gaza

Pocas horas después, a primera hora de la mañana, Israel localizó un coche que circulaba por la carretera; dentro de él, dijeron, viajaban terroristas. En el mundo civilizado la policía habría detenido el coche y comprobado la identidad de los ocupantes, después habrían sido conducidos a comisaría, donde serían interrogados durante un tiempo determinado, pasado éste se les habría liberado o acusado de cargos concretos y puestos a disposición judicial. Pero Israel, la mal denominada única democracia de oriente próximo, no tiene tiempo para estas minucias. Así que decidió lanzar una bomba sobre el coche. La bomba cayó cerca del vehículo, justo donde caminaban tres personas: dos hermanos y el hijo de uno de ellos, de 14 años de edad. El coche quedó bastante chamuscado, pero sus ocupantes escaparon.

Un estado del primer mundo asesina a un niño de 14 años y Europa no dice nada. Qué vergüenza.

gaza

Toda acción tiene una reacción. Por la noche, Palestina lanzó cohetes a Sderot, una ciudad cerca de la frontera. Los ciudadano se metieron en refugios, las sirenas uúllaban, los niños se apretaban unos a otros. Vi a una madre con su bebé en brazos caminar hacia el refugio. No corría, simplemente caminaba a paso ligero, como quien no alcanza el autobús. Están acostumbrados. Eso tampoco es justo. El bebé no lloraba, no gritaba. Un bebé que no grita aterrado ante las sirenas que anuncian bombardeos no es un bebé sano. Durante la Segunda Guerra Mundial, Londres fue asediada por las bombas. Noche tras noche. Los niños se acostumbraron, al cabo de un tiempo dormían sin inmutarse. El aullido de las sorenas y el estruendo de las bombas alemanas era un simple ritmp que acompañaba sus sueños, como el tictac algo ruidoso de un reloj. Cuando los ataques cesaron, muchos sufrieron días de insomnio. No podían dormir en medio de tanto silencio. Quizá algún día suceda lo mismo en Israel.

sderot

Nueva y última respuesta. Israel cierra sus fronteras con Gaza. Un millón y medio de personas se quedan encerradas en la mayor cárcel del mundo. Israel impide el paso de camiones de la ONU llenos de alimentos. Después se sorprenderán de que les lancen cohetes. Según Ehud Olmert, Israel está en guerra con Gaza. Esto no es una guerra. Es una asfixia televisada.

frontera israel gaza

Esta semana he visto imágenes muy duras. Algunas habrán salido en televisión, otras no creo. He visto adolescentes armados guardando la casa del líder de la Yihad. He visto charcos de sangre en medio de la calzada. Una madre arrasada por el dolor. Un padre abrazado al cadáver de su hijo. Un niño recogiendo un par de zapatos debajo de un coche carbonizado. Una masa de hombres clamando venganza. Levantan el ataúd del adolescente y caminan hacia no sé donde. En medio de la masa, un chaval permanece de pie subido a una especia de plataforma. Está sereno. No grita, no llora. No es nuevo para él. Ha nacido con eso. He visto mori a un cooperante ecuatoriano. He visto a niños abrazarse para ahuyenta e miedo a los bombardeos. He visto calles desierta, comercios cerrados. He visto a un padre habar a su hijo enfermo; están en la frontera con Israel, el niño necesita un médico. Pero no pueden pasar. He visto a una familia correr entre ruinas, perseguida por un tanque. He visto a un joven lanzar una piedra al tanque. La imagen es demasiado usual. Ya no impresiona. Pero el joven sigue lanzando piedras.

2 comentarios:

el alquimista post-industrial dijo...

He visto hoy las noticias de Aragón TV y me ha resultado curioso oir en una de las piezas esta misma expresión de "la mayor cárcel del mundo"...

Tiresias dijo...

Por sus dioses se puede conocer a los pueblos, y no hay más que ver cómo es el dios del judaismo (y del islam, por cierto) así que no cabe sorprenderse mucho de lo que sucede por allí.
¿La pena? Eso es algo que queda muy bonito decir, pero que es muy difícil de sentir auténticamente desde la distancia.

Nota al pie: Así es como va a terminar España si vuelve a ganar el PSOE, ¿no?