18 noviembre 2009

Loquillo: 30 años

Loquillo es uno de los pocos artistas que me han acompañado a lo largo de los años. Comencé a escucharlo en 1994, con su disco La vida por delante. Por entonces apenas sabía que existía y si le di una oportunidad fue porque interpretaba poemas. Primero me grabé el disco en cassette, con el tiempo me lo compré. Es una rareza en su discografía, pero me sigue pareciendo su mejor álbum.

Me enganché gracias a esta canción, Cantores.



Todavía me arrepiento de no acudir a su concierto de la gira compañeros de viaje. Hubiera sido uno de los primeros conciertos a los que asistía, y preferí salir de marcha -eran fiestas de Pilar. Con el tiempo he enmendado el error. Lo he visto en teatros, tiendas de discos, pabellones de deporte. En algún sitio tengo una foto con él, y cuando lo escuché en el Auditorio de Zaragoza me reconoció y saludó (aunque no es difícil recordarme).

Ahora cumple 30 años en la música y saca una caja recopilatoria. Incluye sus discos de poesía que, por lo visto, no fueron muy bien aceptados en su momento. Ya los tengo, no me la compraré.

Tampoco podré ir a la FNAC el viernes, aunque me gustaría.

A cambio, esta semana escucho sus canciones camino al trabajo y vuelta. Y la gente me mira de forma rara cuando me ven desgañitarme mientras canto aquello de:
Es sencillo cantar por cantar, y cantar
escondiendo sonrisas a medias.
Es muy fácil cantar sin mancharse y triunfar
como un simple muñeco de cuerda.

Están comprando conciencias como mineral:
combustible de tumbas abiertas.
Es más fácil obedecer a un general
que saber a qué pueblo condena

Larga vida al Loco.