22 febrero 2008

Juego sucio

En todas las campañas se acaba jugando sucio. En las últimas autonómicas pudimos ver cómo el candidato socialista por Madrid, Miguel Sebastián, perdía credibilidad y dejaba su ética (o la de sus asesores) dejaba el listón por los suelos con una pregunta a Gallardón que estaba fuera de lugar.

El New York Times ha publicado una "noticia" sobre la supuesta infidelidad del candidato republicano John McCain con una mujer 31 años menor que él. Todos los medios españoles han sacado la (de nuevo entrecomillada, esto no pasa de chismorreo malintencionado) "noticia".

Es comprensible que el NYT quiera perjudicar a los republicanos, pero ¿no tiene otros medios? Estoy seguro de que sus reporteros podrían investigar a fondo sus cuentas, examinar y criticar ferozmente el pograma electoral... Mil cosas antes que airear su vida sexual.

Lo que McCain haga en la cama le concierne a él, a su esposa y a su supuesta amante. A nadie más. La monogamia no le va a hacer mejor gobernante. Recordemos que Adolf Hitler era vegetariano, disciplinado, no fumador, abstemio y, como parece ser que murió virgen, tampoco cometió ninguna infidelidad.


McCain


Los temas sexuales despertan morbo y pueden acabar afectando a la vida política de un país (que se lo digan a Bill Clinton). Pero no quisiera ver caer a ningún candidato a cauas de su vida privada.


El NYT debería haber guardado la historia. Hay cosas que no se publican.

En la última temporada de El Ala Oeste de la Casa Blanca (una serie que de algún modo predijo la actual campaña), el candidato republicano descubre un secreto de su oponente que, de hacerse público, sin duda alguna pondía fin a sus aspiraciones políticas. Los asesores del republicano lo presionan para que filtre la "noticia"; él se niega.

Si un día El País descubre que Rajoy es homosexual o El Mundo encuentra una hija ilegítima de Zapatero ¿Qué harían los medios? Y, más importante, ¿cómo reaccionaríamos los ciudadanos?

1 comentario:

Tiresias dijo...

Pues aquí El País o EL Mundo probablemente no lo publicarían, pero lo publicaría Semana o Qué me Dices con lo cual lo leería mucha más gente y, lo más importante, tendría más repercusión social.

Por otro lado, creo que lo verdaderamente importante es si el oponente de turno lo utilizaría públicamente para hacer camapaña contra su adversario.

No me atrevo a hipotetizar.