Todo el bloque sabe que el matrimonio de Israel y Palestina se rompió hace años, por más que sigan viviendo bajo el mismo techo. Todo el vecindario sabe que Israel es un maltratador y que, de cuando en cuando, propina una paliza a Palestina. Ella se rebela un poco, pero es incapaz de hacer frente a la fuerza física de su marido.Público, 08-01-2009
Los vecinos de la pareja escuchan, a través del tabique, sus broncas y sus golpes. Ya sabes cómo es esto, las paredes son de papel y, en los barrios tan pequeños como éste, todo se acaba sabiendo. Ya se arreglarán, dicen algunos, es un asunto privado, no debemos inmiscuirnos. Los vecinos más cínicos farfullan: algo habrá hecho. Los más atrevidos, cuando se cruzan con Israel en el ascensor, susurran un venga, hombre, tienes que calmarte. Pero Israel no se calma, porque Israel, todo el mundo lo sabe, está enfermo de odio.
Lo de esos dos fue un matrimonio de conveniencia, sin amor ni pasión, y esas historias raramente tienen un final feliz. Eran de caracteres muy distintos, como tantas otras parejas, solo que ellos no supieron adaptarse. La convivencia siempre es difícil, qué te voy a contar, lo que ayer era hermoso hoy es insoportable. Y si un día Israel asesta un mal golpe a Palestina y acaba con ella, los vecinos se lamentarán, dirán que se veía venir, ay, Dios mío, porque siempre andaban a la gresca, y hacía ya muchos años que se habían perdido el respeto.
Israel es un enfermo violento y acomplejado que sublima a golpes la frustración de no ser quien quiere ser, de no poseer lo que ansía poseer. Palestina sólo quiere vivir, pero no sabe cómo, y se revuelve y patalea. Y, como pasa siempre en estos casos, quienes pagan los platos rotos son los niños, cuyo llanto se escucha, cada noche, en todo el vecindario.
08 enero 2009
Rumor de vecindario, por Mi mesa cojea
07 enero 2009
Propuestas para que los medios locales salgan de la crisis
1.- ¿Qué es eso de publicar las noticias en papel? Tan frío, tan poco cercano, tan caro... Desde ahora, los redactores saldrán a la calle para contarle a la gente las noticias de viva voz
2.- Prohíbe terminantemente a tus trabajadores afiliarse a ningún sindicato. No sea que un día se enteren de sus derechos, les dé por denunciarte y te saquen una pasta
3.- Lanza a tus redactores a la calle con huchas del Domund y luego quedaos el dinero. Total, no es nada que no se haya hecho ya
4.- Organiza en la redacción la comida anual de Asaja y quédate con el dinero que les haya dado el Ayuntamiento.
5.- Pídele más dinero a las instituciones públicas a cambio de obligar a todos y cada uno de tus empleados a afiliarse a su partido. Total, tampoco serías el primero que lo hace
6.- ¿Qué es eso de despedir a los empleados? ¿Es que quieres pagarles la indemnización? Si quieres desprenderte de uno, lánzale mensajes confusos constantemente y susúrrale al oído cosas como "La cobra está en el agujero" o "Encárgate tú de Roger" mientras levantas la ceja. Repite esta operación hasta que se vuelva loco y se vaya él solo.
7.- Alquila la redacción por las noches como piso-patera a 137 inmigrantes
8.- Cambia los coches de empresa por monopatines de empresa
9.- ¿Qué es eso de tener contratados fotógrafos y camarógrafos? ¿Qué somos, el National Geographic? Vamos hombre, si los móviles de ahora hacen unas fotos y unos vídeos que da gusto verlos
10.- Cuando haya que despedir a alguien, no seas tú el tonto que se coma el marrón de elegir. Haz pública la lista de candidatos entre tus lectores, que tendrán que evaluar el trabajo de los redactores y decidir quién abandona la empresa mediante el envío de SMS. Quizá tus trabajadores te odien y te conviertas en un tirano despreciable, pero oye, nadie dijo que esto fuese fácil.
11.- Si los accionistas de tu medio lo son para que no saques a la luz informaciones que les perjudican, ofrece más acciones al resto de corruptos de la región a un precio elevado a cambio de no poner en peligro su reputación. Tu medio será una grandísima mierda, pero nadarás entre billetes.
12.- Baja los sueldos de los empleados a la mitad. Cuando éstos se quejen, respóndeles: "¿Qué pasa, que estás aquí sólo por el dinero? Pero qué asco me das..."
13.- Baja los sueldos de los empleados a la mitad. Cuando éstos se quejen, respóndeles: "Con la de niños que hay muriéndose por el mundo, ¿no te da vergüenza ser tan egoísta? Ojalá ellos pudieran cobrar tus 450 euros"
14.- Obliga a tus empleados a vivir en pisos cuya construcción haya corrido a cargo del constructor que posee tu medio
Vía Modus Tolens
06 enero 2009
La guerra del frío
La suspensión del suministro de gas ruso a Ucrania no es un problema menor o local. Es una velada amenaza a Europa. Bulgaria, Rumanía, Polonia y Hungría ha comenzado a sentir fallos en el suministro energético. Por ahora, el nuevo presidente de la Unión, el checo Vaclav Klaus, ha dicho que es un conflicto bilateral; pero ha convocado una reunión en Bruselas, y hace bien.
Europa compra casi la mitad del gas a Rusia a través de la estatal Gazprom, la mayor empresa mundial del sector. Y el 80 por ciento de la energía que llega a países como Alemania, Italia o Francia pasa por Ucrania. Esta dependencia es, cuando menos, preocupante. Más aún si se nos detenemos a pensar qué es realmente Gazprom y quién la controla.

El Estado ruso tiene, en palabras de Vladimir Putin, el "control directo" sobre la gasista, cuya importancia para Rusia califica de "estratégica". El actual presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, ha encabezado su consejo de directores durante los últimos ocho años. Medvédev no se presentó a las elecciones: fue Vladimir Putin quien lo designó sucesor. Un año antes había pedido a Viktor Zubkov que fuera primer ministro; cuando Putin ocupó su lugar en mayo, éste se convirtió en presidente del directorio de Gazprom.
La Duma, en la que es mayoría el partido que ocupa el Kremlin, aprobó hace 2 años una ley que otorgaba a Gazprom la exclusividad de exportar gas, convirtiéndose así en un monopolio. En 2001 el consorcio tomó el control de NTV, la única televisión independiente. Desde entonces, su política editorial ha cambiado de forma drástica. En 2005 el que fuera el hombre más rico de Rusia, Mijaíl Jodorkovski, fue condenado a 9 años de prisión por evasión de impuestos. Su empresa, la petrolera Yukos, fue desmantelada y subastada. La mayor parte de sus activos fueron a parar a Gazprom.
A la luz de estos datos, el semanario The Economist afirmó que Gazprom “no es una empresa normal, es el arma económica de un poderoso Estado con un interés declarado de enfrentarse a Occidente". Para el autor del articulo, Rusia ha cambiado los “tanques, submarinos y misiles” de la Guerra Fría por “bancos y oleoductos”. La opinión imperante en Rusia es muy diferente. Según el profesor de relaciones internacionales Alexei Pushkov Gazprom no es más que “un instrumento de la política exterior rusa”. Y el actual primer ministro, Vladimir Putin, ha calificado a la gasista de “garante de la estabilidad energética mundial".
Hasta ahora, Europa tenía otras alternativas a Gazprom. De hecho, importaba gas de Noruega y Argelia. Sin embargo, esta situación podría estar a punto de cambiar. El pasado día 23, los principales exportadores de gas acordaron crear una organización similar a la OPEP. La amenaza de un precio fijo pactado entre productores no puede descartarse. El propio Vladimir Putin lo advirtió: “La era del gas barato está llegando a su fin”.
Ahora le toca mover ficha a la Unión Europea. Debe mostrar claramente su postura. ¿Está a favor de la libertad de comercio y en contra de las presiones del Kremlin o cerrará los ojos a la espera de que escampe el temporal? Su decisión no puede demorarse, Ucrania está en apuros. Si su presidente, Víktor Yúschenko, no cede al chantaje de Gazprom, miles de europeos podrían sufrir los rigores del inverno. Si lo hace, el Kremlin habrá demostrado su fuerza una vez más. Y sin disparar un tiro.
Europa compra casi la mitad del gas a Rusia a través de la estatal Gazprom, la mayor empresa mundial del sector. Y el 80 por ciento de la energía que llega a países como Alemania, Italia o Francia pasa por Ucrania. Esta dependencia es, cuando menos, preocupante. Más aún si se nos detenemos a pensar qué es realmente Gazprom y quién la controla.

El Estado ruso tiene, en palabras de Vladimir Putin, el "control directo" sobre la gasista, cuya importancia para Rusia califica de "estratégica". El actual presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, ha encabezado su consejo de directores durante los últimos ocho años. Medvédev no se presentó a las elecciones: fue Vladimir Putin quien lo designó sucesor. Un año antes había pedido a Viktor Zubkov que fuera primer ministro; cuando Putin ocupó su lugar en mayo, éste se convirtió en presidente del directorio de Gazprom.
La Duma, en la que es mayoría el partido que ocupa el Kremlin, aprobó hace 2 años una ley que otorgaba a Gazprom la exclusividad de exportar gas, convirtiéndose así en un monopolio. En 2001 el consorcio tomó el control de NTV, la única televisión independiente. Desde entonces, su política editorial ha cambiado de forma drástica. En 2005 el que fuera el hombre más rico de Rusia, Mijaíl Jodorkovski, fue condenado a 9 años de prisión por evasión de impuestos. Su empresa, la petrolera Yukos, fue desmantelada y subastada. La mayor parte de sus activos fueron a parar a Gazprom.
A la luz de estos datos, el semanario The Economist afirmó que Gazprom “no es una empresa normal, es el arma económica de un poderoso Estado con un interés declarado de enfrentarse a Occidente". Para el autor del articulo, Rusia ha cambiado los “tanques, submarinos y misiles” de la Guerra Fría por “bancos y oleoductos”. La opinión imperante en Rusia es muy diferente. Según el profesor de relaciones internacionales Alexei Pushkov Gazprom no es más que “un instrumento de la política exterior rusa”. Y el actual primer ministro, Vladimir Putin, ha calificado a la gasista de “garante de la estabilidad energética mundial".
Hasta ahora, Europa tenía otras alternativas a Gazprom. De hecho, importaba gas de Noruega y Argelia. Sin embargo, esta situación podría estar a punto de cambiar. El pasado día 23, los principales exportadores de gas acordaron crear una organización similar a la OPEP. La amenaza de un precio fijo pactado entre productores no puede descartarse. El propio Vladimir Putin lo advirtió: “La era del gas barato está llegando a su fin”.
Ahora le toca mover ficha a la Unión Europea. Debe mostrar claramente su postura. ¿Está a favor de la libertad de comercio y en contra de las presiones del Kremlin o cerrará los ojos a la espera de que escampe el temporal? Su decisión no puede demorarse, Ucrania está en apuros. Si su presidente, Víktor Yúschenko, no cede al chantaje de Gazprom, miles de europeos podrían sufrir los rigores del inverno. Si lo hace, el Kremlin habrá demostrado su fuerza una vez más. Y sin disparar un tiro.
05 enero 2009
El futuro
Hay otras fotografías que reflejan mejor esta invasión. Imágenes de muertos, de heridos, de casas destrozadas y niños aterrorizados. Del lado israelí, sólo vemos carros de combate, políticos indignos, soldados decididos a matar para defender su Lebensraum.
Pero en estos jóvenes no veo decisión alguna. Son apenas adolescentes, miembros por tradición, costumbre y, quizás, patriotismo de un ejército que les envía a matar inocentes. La imagen está tomada de noche, una vez terminada su parte del ataque. Vuelven al campamento exhaustos, impactados por lo que han visto, humillados por lo que han hecho. Se repiten que es su deber, que los muertos eran terroristas. Pero hay quien sabe -el segundo por la izquierda, esa mirada ya está perdida- que no es así; que eran personas inocentes. Y que nunca podrá olvidar sus rostros.
Este grupo de soldados son la esperanza de Israel. Si tienen la voluntad suficiente, ellos construirán un futuro de paz.
(O puede que me equivoque y minutos después de ser retratados festejasen a matanza con champán y mujeres. Prefiero la primera hipótesis)
Pero en estos jóvenes no veo decisión alguna. Son apenas adolescentes, miembros por tradición, costumbre y, quizás, patriotismo de un ejército que les envía a matar inocentes. La imagen está tomada de noche, una vez terminada su parte del ataque. Vuelven al campamento exhaustos, impactados por lo que han visto, humillados por lo que han hecho. Se repiten que es su deber, que los muertos eran terroristas. Pero hay quien sabe -el segundo por la izquierda, esa mirada ya está perdida- que no es así; que eran personas inocentes. Y que nunca podrá olvidar sus rostros.
Este grupo de soldados son la esperanza de Israel. Si tienen la voluntad suficiente, ellos construirán un futuro de paz.
(O puede que me equivoque y minutos después de ser retratados festejasen a matanza con champán y mujeres. Prefiero la primera hipótesis)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


