29 enero 2010

Sin pies ni cabeza

Teniente corrupto, el remake dirigido por Werner Herzog, es una de las peores películas que he visto en los últimos meses. Se supone que es una revisión muy libre de otra llamada igual y dirigida por Abel Ferrara. No he visto la original, pero estoy seguro de que es muy superior.

En ésta un policía -interpretado por un Nicolas Cage más patético e incongruente que nunca- trata de revolver varios asesinatos cometido por un narcotraficante. Para conseguirlo, miente, roba, intimida y tortura. Mientras, trafica con todo tipo de drogas -le duele la espalda y, al parecer, el Vicodin o es suficiente-, extorsiona a jugadores de fútbol americano, engaña a jóvenes que disfrutan del sábado por la noche -y consigue sexo gratis de paso- defiende a su novia a golpes -una prostituta adicta a la cocaína- se enfrenta con su padre y con la novia de éste y pierde 15 mil dólares en apuestas deportivas.

¿Qué tiene que ver todo esto con el argumento de la película? Nada.




Dos escenas definen muy bien la sinrazón de la película. en una vemos trabajar a los policías a través de los ojos de una iguana que, nadie sabe cómo, ha ido a parar a un piso franco de la comisaría. En otra, un gángster dispara al cadáver de otro para que su espíritu, ejem, deje de bailar.

La mayor decepción llega al final. como s se tratara de una mala sitcom, en 2 minutos diversos personajes se acercan al protagonista y le dicen que todos los problemas -el crimen, las apestas, las amenazas- están solucionados.

Casi dos horas de aburrimiento para terminar así.

Al parecer, Herzog es famoso por sus excentricidades -grabó un vídeo en el que se comía su propio zapato- y ataques de ira -estuvo a punto de matar a Klaus Kinski, su actor fetiche. Pero un buen director debe hacer buenas películas. Y ésta no lo es. Me pregunto cómo serán las demás.

Derecho a la pereza, por Moeh Atitar de la Fuente,

Irónicamente, hoy, un gobierno del PSOE, ha decidido retrasar dos años ese derecho a la pereza que tiene uno después de haberse pasado más de media vida trabajando. Paga, además, el trabajador: con dos años más cotizando, las arcas del Estado se ahorran dos años de pensiones, y además son dos años más por los que un trabajador cotiza, alimentando más tiempo dichas arcas. Con suerte, en esos dos años de trabajo extra, el susodicho llega ya tan fastidiado a la jubilación que se nos muere un poco antes. El Estado conseguiría en ese caso ahorrarse más dinero aún.

Más ironía: el mismo PSOE que defendió las pre jubilaciones en RTVE, mandando a casa a profesionales de larga experiencia que habían cumplido alrededor de los 50 años, contrató a un director del ente octogenario, para ahora subir dos años más la edad para alcanzar la jubilación.
Guerra y Paz, 29-01-2010

28 enero 2010

Salinger el oculto ha muerto

Hace casi 3 años escribí un post sobre los llamados escritores de culto que terminaba:
Sin embargo, muchas veces los lectores nos acercamos a su obra más por curiosidad que por verdadero interés literario. Si Pynchon saliese de cuando en cuando en la televisión, si Salinger permitiese un reportaje en su granja, ¿serían tan venerados? Lo dudo.

Si bien al principio seguro que se recluyeron por motivos perfectamente razonables, ahora mantienen su anonimato a capa y espada por pura estrategia: sin él sólo serían unos escritores más, en igualdad de condiciones con el resto.
Pues eso. Y El guardián entre el centeno no es más que una novelita para adolescentes con pájaros en la cabeza.

27 enero 2010

El séptimo sello y don Quijote

Siempre ocurre con los clásicos. Los presentan como insignes artistas cuya obra es sólo accesible a unos pocos. Películas y libros de obligado cumplimiento, pero de difícil comprensión. Puro elitismo en muchos casos.

Ayer me atreví a ver una película de Ingmar Bergman, El séptimo sello. Había sido durante años el símbolo del cine de calidad, del arte críptico, el maestro sueco en es esplendor. Una película realizada en banco y negro (cuando ya era posible realizarla en color) que trata de una partida de ajedrez entre un caballero medieval y la muerte. Uff.

En efecto, los 5 primeros minutos son densos. Playas desiertas, música religiosa, la muerte, la partida definitiva... Todo ese aura de intelectualidad metafísica se diluye en el preciso momento en que el escudero comienza a cantar una canción en favor de la vida terrenal. Desde entonces, la película se convierte en una feroz sátira contra la fe mal entendida y el fanatismo. Al final todos vamos a morir, pero lo importante es cómo vivimos.




A lo largo de 90 minutos hay escenas de humor negro ("¿Vais a quemar de noche a la bruja? Sí, pagan doble"), de humor machista, de farsa... Por momentos recuerda al Quijote y por momentos a Hamlet (en el buen sentido del recuerdo). La risa no está reñida con la calidad.

Pero claro, si los críticos no hubieran escrito sobre ella todo lo que han escrito, ¿estaría igual considerada?

26 enero 2010

Metamorfosis

Este 2010 va a ser un año de transición. Lo tengo bastante claro.

Cada cierto tiempo necesito cambiar de hobbies, de vicios, de ocupación. Durante unos año mi vida giró en torno a la literatura. Desde el verano de 2007 he vivido pendiente de la actualidad. Ahora sólo me interesa el cine.

Con un poco de suerte, es un decir, lograré escribir una película antes de fin de año. Con mucha suerte, quizá le interese a alguien y me pague por ella.

Mientras, pienso dedicar todo mi tiempo a ver películas, leer guiones y escribir. Eso significa que la actualidad queda relegada a un segundo plano.

La razón es simple: los políticos, sus decisiones y sus desidias me dan cada vez más asco. Son predecibles, y fariseos. Tampoco el comportamiento de la mayoría de los medios me anima.

Hasta ahora la sección más importante de este blog era la dedicada a Mundo. También Literatura era un apartado frecuente. A partir de ahora, escribiré más sobre cine.

Intentaré redactar unos párrafos de cada película que veo. Sólo por el puro placer de hablar de ellas. Quizá pierda lectores, quizá gane. Ahora mismo, es la única forma de seguir con este blog.

Sólo me surge una duda: ¿me convertiré en mariposa o en cucaracha? ¿O seguiré siendo una oruga con ínfulas? Ya se verá.