05 febrero 2009

Autarquía no, gracias

El ministro de Industria de España pide a los ciudadanos que compren productos españoles. Estados Unidos aprueba una ley económica con un fuerte tufillo a proteccionismo, pero introduce una frase para camuflarlo. De nuevo en Europa, los trabajadores ingleses enarbolan la bandera y gritan “English jobs for english workers”.

Está bastante claro que el proteccionismo, tan lejano hace sólo unos años, tienta los oídos de nuestros gobernantes.

Durante la Primera Mundial quedó patente que el comunismo y la solidaridad proletaria quedaba en nada ante los cañones. Ahora queda patente que la unión entre estados -unión política pero, sobre todo, económica- es extremadamente débil y se resquebraja cuando más se necesita.

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Es natural que a quien haya perdido su empleo le hierva la sangre al ver a un extranjero con trabajo. Es natural en tiempos de crisis, aferrarse a lo propio. Es irracional, y contraproducente, pero entra dentro de lo aceptable y respetable.

Lo que no se puede aceptar ni respetar es que sea el gobierno quien impulse el proteccionismo, la vuelta a la tribu. El presidente del gobierno ha corregido a Miguel Sebastián, pero no con la suficiente fuerza.

Cuesta entender que un economista no tenga claro una de las leyes básicas del capitalismo: el proteccionismo no conduce a nada bueno. Suena bien, tiene cierta lógica y es populista. Pero a medio y largo plazo, es desastroso. Uno de los factores de esta crisis es la falta de demanda. La gente no gasta, las empresas no gastan. Lo peor que se puede hacer es pedir que, lo poco que quieran comprar, esté producido dentro de nuestras fronteras.

Quizá sea llevar el asunto al extremo, pero hay que recordar que, en el pasado, las políticas proteccionistas han sido causa de guerra. Como dijo el economista Fredèric Bastiat, “Si los bienes no cruzan las fronteras, lo harán los soldados."

04 febrero 2009

El mejor momento para despedir, por Isaac Rosa

Anuncio de interés para grandes empresas: “¿Hace tiempo que quiere usted recortar su plantilla y no se atrevía? ¿Está ya aburrido de esa fábrica para la que recibió ayudas públicas, y prefiere trasladarla a otro sitio? ¿Quiere que sus trabajadores acepten peores condiciones de trabajo sin protestar?

Pues está usted de suerte, éste es su momento. Anuncie hoy mismo, sin miedo, el despido de cientos, miles incluso, y el cierre de alguna planta. No tema, nadie se lo reprochará. Gobernantes y consumidores culparán a la crisis, y sus propios trabajadores se resignarán y lanzarán maldiciones contra los banqueros, Madoff y las subprimes.

Ni siquiera hace falta que guarde las formas. Tome ejemplo de Pirelli, que despidió a 257 en Manresa y ¿cómo cree que se lo comunicó? ¿Una reunión? ¿Una carta, un SMS? Nada, nada. Cuando iban a entrar en la fábrica, los guardias de seguridad lo impedían y les decían que estaban despedidos.”

¿Creen que exagero? Pues no. Es cierto que hay empresas, sobre todo pequeñas, que están asfixiadas y despiden para evitar una quiebra que ni así salvan. Pero no todos están en la situación del constructor que amenazó con quemarse a lo bonzo.

Hay empresas, grandes, haciendo despidos preventivos. Muchas ni siquiera han tenido pérdidas, sólo un recorte de beneficios. Miremos su cuenta de resultados más allá del último año, para ver las enormes ganancias anteriores. ¿Ya se han gastado todo lo que ganaron?
Público, 4-02-2009

03 febrero 2009

The day the music died

La primera canción que traduje de oído. Aún no tenía CD. Quedaron muchos huecos en blanco. Algunos todavía lo están.

01 febrero 2009

¿Hasta cuándo tendrá los ojos cerrados la izquierda?

Estas son algunas frases escuchadas hoy en la manifestación contra la dictadura de Fidel Castro. Detesto a algunas de las personas que las han pronunciado (en especial a Esperanza Aguirre, más conocida como lady Macbeth), pero las suscribo.

Una nación destruida en el orden material y espiritual, congelada en el tiempo, en la que más de 200 presos de conciencia purgan largas sentencias en unas cárceles terribles.

Los demócratas de la oposición que piden elecciones libres y respeto por los derechos humanos sufren toda clase de vejámenes y atropellos.

El manifiesto exigió al régimen cubano "que abra las cárceles, permita que los cubanos ejerzan sus derechos expresen sin más dilación sus preferencias políticas y le dé paso a la inevitable transición hacia la democracia".

También reclamó al resto de los gobiernos del mundo que "denuncien vigorosamente los crímenes de esa tiranía, apoyen explícitamente a la oposición democrática cubana y demanden con energía la libertad de todos los cubanos".

Algún día, cuando caiga el régimen cubano y nadie pueda ocultar ya la barbarie de sus prisiones, el horror de su aparato represor y la cruda realidad de su pueblo, muchos de estos izquierdistas se tendrán que avergonzar de haber apoyado esa dictadura.

"Demasiado radical"



Moraleja: en ciertos temas, hay que ser radical. Si cedes, acabas por traicionarte.